
El segundo día en Nadi empezó relajado. Habíamos decidido tomarnos las cosas con calma porque ya habíamos visto que los planes iniciales serían difíciles de cumplir. Al llegar todo parecía muy complicado pero algunas cosas se pusieron en su sitio como piezas de Tetris y a la hora de la comida me sentía más optimista. Craso error. Continue reading