Una de las cosas más típicas después de pasar una noche en el desierto es levantarse a ver el amanecer, hasta el punto que algunas excursiones incluyen un tramo extra en 4×4 para ir a verlo en medio de las dunas. No era nuestro caso. Nosotros nos conformamos con ver el amanecer desde nuestro campamento. Para eso nos pusimos el despertador muy temprano y salimos en pijama, con solo los chaquetones como prenda de abrigo. No obastante, el despertador no hacía falta porque al cabo de un rato de haber salido a la fresquita mañana del desierto, un bereber pasó tienda por tienda despertando a todo el mundo. Continue reading
