
La siguiente mañana en Luang Prabang nos despertaron los martillos neumáticos de una obra cercana, y a media noche ya lo habían hecho los rayos y truenos de la tormenta que teníamos encima. Menos mal que hicimos la excursión el día antes. Durante un rato, estuvimos desayunando y mirando la lluvia, pensando que hacer ese día. Así por ejemplo, yo hice este pequeño dibujo de un tuc-tuc cubierto para los días de lluvia. Continue reading