La segunda visita en Casablanca era el Rick’s Café, una “réplica” que un avispado empresario estadounidense ex-diplomático, abrió no hace muchos años. Es una turistada brutal, pero no pude resistirme. Continue reading
La segunda visita en Casablanca era el Rick’s Café, una “réplica” que un avispado empresario estadounidense ex-diplomático, abrió no hace muchos años. Es una turistada brutal, pero no pude resistirme. Continue reading