El tren que nos llevó a Marrakech no estuvo nada mal, aunque la estación de Casa-Voys no era ni tan moderna como la de Casa-Port, ni tan pintoresca como la de Fez. Cuando llegamos a Marrakech nos encontramos con un bullicioso convoy dispuesto a partir y lleno de aficionados al fútbol con bufandas y camisetas que no paraban de cantar. Quise averiguar a dónde iban pero el tren de ese andén no estaba anunciado en las pantallas y deduje, por los dos factores, que se trataba de algún tipo de tren charter. En ese momento no supe el nombre del equipo, pero sus colores eran rojo y blanco y los ultras era los “Crazy Boys”. Continue reading
